El sentido de la oportunidad ha abandonado definitivamente las filas del PP. Cuando a regañadientes empezaba a admitir que España es plural, en costumbres, paisajes y acentos, viene Montserrat Nebrera a reírse del acento de los andaluces. Cuando ya habíamos quedado en que posar en revistas era una frivolidad (siempre y cuando se trate de ministras del PSOE), viene el hombrecillo insufrible y desnuda su neurona de guardia en Vanity Fair. Y, lo que es peor, Soraya Sáenz de Santamaría posa como una diva, vestida de abundante Photoshop y ropa vaporosa, los pies desnudos (¡me pone!), para un dominical mundial.

No soy yo sólo quien advierte la inoportunidad de tal sesión fotográfica, sino el propio sustento sociológico del PP, la Iglesia Católica, que ve en la falta de recato en el vestir la causa de tanto ataque sexual a la mujer. Es decir, que gente como Soraya se lo está buscando, vamos. Ya lo dijeron varios jueces "de los suyos", que en sus sentencias encontraron como atenuante que la víctima de violación iba provocando.

Más (lo mejor aún está por llegar) en el blog de Manolo Saco.

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